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¿Por qué dos palets envueltos con film pueden comportarse de forma completamente distinta durante el transporte? A simple vista pueden parecer iguales. Ambos están correctamente apilados, salen del almacén bien envueltos y parecen preparados para soportar cualquier trayecto. Sin embargo, mientras uno llega a su destino sin incidencias, el otro presenta cajas desplazadas, mercancía dañada o una carga inestable.
La diferencia no suele estar en la cantidad de film utilizada. En muchos casos, está en haber elegido una solución que no responde a las necesidades reales del palet.
Durante años, el sector ha asociado la calidad de un film con el número de micras. Sin embargo, la evolución de los materiales demuestra que hoy existen soluciones capaces de ofrecer una excelente estabilidad utilizando menos material.
Este cambio de enfoque ha transformado la forma de preparar y proteger los palets. Hoy, más que fijarse en el espesor del film, las empresas buscan soluciones capaces de ofrecer el máximo rendimiento con el menor consumo posible.
Aunque solemos pensar en el film como un material para envolver mercancías, su función va mucho más allá. Su verdadero objetivo es mantener la carga estable durante todo el proceso logístico.
Desde que el palet abandona el almacén hasta que llega a su destino, la mercancía está sometida a frenadas, aceleraciones, curvas, vibraciones y múltiples manipulaciones. El film debe absorber estos esfuerzos sin perder su capacidad de sujeción.
Por eso, un buen resultado no depende únicamente de la cantidad de plástico utilizada, sino de cómo responde el material ante estas situaciones.
Durante mucho tiempo se ha pensado que un film más grueso ofrecía automáticamente una mayor seguridad. Hoy sabemos que no siempre es así. La evolución tecnológica ha permitido desarrollar films multicapas con un comportamiento mucho más eficiente que otros de mayor espesor.
Esto significa que un film moderno puede conseguir la misma estabilidad —o incluso superior— utilizando menos material, siempre que sus características se adapten correctamente a la aplicación.
Por tanto, elegir un film únicamente por las micras puede llevar a decisiones poco eficientes tanto desde el punto de vista económico como operativo.
No todas las empresas tienen las mismas necesidades. El volumen diario de expediciones, el tipo de mercancía, el peso de los palets o la forma de preparar los envíos influyen directamente en la elección del film.
Por ejemplo, un almacén que prepara unos pocos palets al día no necesita la misma solución que un centro logístico con procesos automatizados.
La elección debe responder al funcionamiento real de la empresa, no únicamente a las características del producto.
El film manual continúa siendo una solución muy utilizada por empresas con un volumen reducido o medio de expediciones. Su principal ventaja es la flexibilidad, ya que permite envolver palets sin necesidad de maquinaria y adaptarse fácilmente a diferentes tipos de mercancía.
También influyen otros factores en el resultado, que dependerá en gran medida de la técnica utilizada por el operario y de la tensión aplicada durante el enfardado.
Cuando el número de palets aumenta, la automatización permite obtener un proceso mucho más uniforme. El film automático ofrece una aplicación constante, mejora la productividad y reduce las diferencias entre operarios.
Además, facilita un mejor control del consumo de material y ayuda a conseguir una estabilidad más homogénea en todas las expediciones.
El film preestirado representa una evolución respecto al film convencional. Al llegar parcialmente estirado de fábrica, requiere un menor esfuerzo durante su aplicación y permite reducir la fatiga del operario.
Además, su menor peso facilita la manipulación diaria y ayuda a optimizar el consumo de material sin comprometer la estabilidad del palet. Por eso, cada vez más empresas lo incorporan en aquellos procesos donde buscan mejorar la ergonomía y aumentar la eficiencia del embalaje.
Precisamente la búsqueda de un mayor rendimiento ha impulsado una importante evolución en el desarrollo del film. Hoy, la tecnología permite fabricar materiales multicapa capaces de ofrecer una elevada resistencia utilizando un menor espesor de plástico.
En esta línea se sitúan soluciones como la gama Guardian de Fijaplast, desarrollada para conseguir una elevada estabilidad utilizando un menor espesor de film. Gracias a esta tecnología es posible optimizar el consumo de plástico, reducir costes logísticos y mantener un alto nivel de protección durante el transporte.
Más que fijarse únicamente en las micras, el objetivo pasa por analizar el rendimiento real del film en cada aplicación.
Un buen enfardado comienza mucho antes de aplicar la primera vuelta de film. La distribución del peso, el estado del palet, el tipo de fleje, la utilización de cantoneras y la forma de envolver la mercancía influyen directamente en el resultado final.
Cuando todos estos elementos trabajan de forma coordinada, la estabilidad aumenta y el consumo de material puede optimizarse de forma considerable.
Por eso, elegir un buen film es importante, pero utilizarlo dentro de una estrategia global de embalaje resulta todavía más determinante.
La evolución del film demuestra que proteger mejor una mercancía ya no depende únicamente de utilizar más plástico, sino de utilizar el material adecuado de la forma correcta.
En Fijaplast ayudamos a las empresas a optimizar sus procesos de embalaje mediante una amplia gama de films estirables manuales, automáticos, preestirados y soluciones de alto rendimiento como Guardian.
El futuro del embalaje no pasa por utilizar más plástico, sino por aprovechar mejor cada metro de film.